
El relleno de labios aporta volumen, define el contorno y corrige asimetrías mediante la infiltración de ácido hialurónico. El objetivo no es un labio estándar, sino uno proporcionado al resto del rostro.
Un labio no se valora aislado. Su anchura, la relación entre el labio superior y el inferior y la distancia hasta la nariz condicionan hasta dónde tiene sentido llegar. Buena parte de la consulta consiste precisamente en acordar ese límite.
El ácido hialurónico se reabsorbe con el tiempo y, si hiciera falta, existe la posibilidad de revertirlo antes. Es una de las razones por las que se prefiere empezar con cantidades moderadas y revisar, en lugar de buscar el resultado final en una sola sesión.
La inflamación inicial es habitual y hace que el labio se vea más voluminoso de lo que quedará. Conviene no juzgar el resultado hasta pasada una semana. Se aconseja evitar el calor intenso, el ejercicio fuerte y los masajes en la zona durante los primeros días.